“Los planes de estudio universitario, enciclopédico y fragmentario, se preocupan aún
por transmitir informaciones y competencias que los alumnos consiguen de manera
informal y directa a través de Internet donde encuentran programas de contabilidad, de
diseño, de informática y otros que muchos jóvenes aplican aún antes de ingresar a la
universidad. La transmisión de información, que cubre más del 80% de la enseñanza
superior, va siendo asumida por programas que se encuentran en Internet. Lo cual a su
vez es motivo de preocupación por la existencia de sitios en Internet que alimentan la
reproducción de artículos, papers o exámenes.
Podemos observar, también, que el acceso a las bibliotecas del mundo se ha
amplificado al infinito y que los individuos pueden llegar a ellas desde cualquier lugar
del mundo. La Biblioteca de Babel que imaginara Borges está al alcance de cualquier
individuo en cualquier lugar del mundo. Internet se ha convertido en la súper
memoria exogámica de la humanidad. Entonces parece que la educación tiene que
poner más el acento en las competencias para aprovechar la información, en las
capacidades cognitivas y reflexivas más que en el almacenamiento de datos.”

Lindo, A. P. (2010). ¿Para qué educamos hoy?: filosofía de la educación para un nuevo mundo (2a ed.). Buenos Aires: Biblos.

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